El reto era claro: diseñar una marca que no vendiera joyas, sino legado.
Cuando Maison Vertige llegó a Luxe Studio MG, su fundadora tenía una visión audaz: construir una firma de joyería que encarnara poder, elegancia y propósito. Pero esa visión aún no tenía una identidad visual ni una experiencia digital capaces de reflejar el alma de la marca.
Ahí comenzó nuestra intervención.
Primero, definimos una identidad visual atemporal, inspirada en la arquitectura clásica y el arte escultural. Diseñamos un sistema monocromático de alto contraste que proyecta sofisticación sin esfuerzo, acompañado por tipografías con presencia y texturas que evocan materiales nobles.
Luego, desarrollamos una experiencia digital inmersiva, más cercana a una galería de arte que a un e-commerce. Cada interacción fue diseñada para que el usuario sintiera la exclusividad y el peso simbólico de cada pieza. Maison Vertige no solo debía vender lujo: debía respirarlo.
Pero el verdadero punto de inflexión fue la creación de su avatar inteligente: